Editorial del Presidente
La primavera trae consigo un nuevo impulso tanto en Chile como en Suiza. Ha sido también un período cargado de muy buenas noticias para nuestra comunidad.
En agosto celebramos los 735 años de la Confederación Suiza. La celebración organizada por nuestra Embajada de Suiza en Chile fue memorable por su calidad, estética y gran convocatoria. Asimismo, en la residencia de la embajadora tuvimos la oportunidad de recibir al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, junto a 40 de nuestros socios. Finalmente, nuestra embajadora inauguró la VIII Cumbre de Mujeres Líderes que contó con cientos de participantes, entre ellas la ministra de Salud, May Chomali, y la ministra de la Mujer, Judith Marín.
En septiembre, nuestra gerente general participó en los programas de formación de SGE, institución que el próximo año cumplirá 100 años. También estuvimos, por primera vez, en el LATCAM Day de la Cámara Latinoamericana de Comercio —que el próximo año celebrará sus 50 años—, con sede en Zúrich, donde participamos en un panel dedicado a la minería en Latinoamérica.
Uno de los grandes hitos del mes fue, sin duda, nuestra primera misión tecnológica a Suiza, organizada por nuestra Cámara, con empresas como CODELCO, PUCOBRE y Albermale, junto con nuestra exitosa alianza con WIM (Women in Mining) y la participación de muchos de nuestros socios, entre ellos SGS, Geobrugg y Glencore.
Es difícil resumir en estas líneas todo lo que pudimos conocer y aprender durante una semana. Fue realmente fantástico el recibimiento de empresas e instituciones como Sulzer, Zurich, Endress Hausser, ABB, Hilti, Glencore, Geobrugg, Wingtra y Aderco. También conocimos de primera mano propuestas de startups y empresas de mayor tamaño, que presentaron sus soluciones en SGE, ETH y EPFL.
Y quizás la mejor noticia del año llegó al cierre de este intenso período: Suiza volvió a ser la economía más innovadora del mundo por decimosexto año consecutivo, y Chile se consolidó como la economía más innovadora de Latinoamérica por segundo año consecutivo.
Después de tres semanas en Suiza, no sorprende entender por qué el país vuelve a ocupar ese lugar. Pudimos ver en terreno la potencia de sus escuelas politécnicas, que se encuentran entre las universidades mejor posicionadas fuera del mundo anglosajón; los avances que desarrolla en inteligencia artificial; sus capacidades en supercomputación en Ticino, donde se encuentra el Centro Suizo de Computación Científica (CSCS); y, por supuesto, el ecosistema científico que rodea al CERN.
Pero, más que iniciativas aisladas, impresiona la manera en que todo ese ecosistema funciona de forma integrada: un sistema de innovación distribuido por el país, una sólida relación y colaboración entre los sectores público y privado, una infraestructura que continúa mejorando año tras año y empresas que, habiendo nacido muchas veces como compañías medianas, han logrado globalizarse y convertirse en referentes mundiales en nichos muy específicos. Todo ello acompañado por una inversión sostenida en I+D, que en muchas de estas empresas representa entre un 3% y un 10% de sus ingresos.
¿Y Chile? También tenemos varios puntos de partida que permiten mirar el futuro con optimismo. Para comenzar, contamos con cerca de 100 mil descendientes de suizos y alrededor de un millón de descendientes de alemanes, además de un centenar de empresas suizas que han confiado en Chile como un país donde invertir, investigar e innovar. Pero las similitudes van más allá. Al igual que en Suiza, nuestras universidades están bien posicionadas internacionalmente y continúan avanzando; empresas chilenas están invirtiendo en innovación y globalizándose; ya tenemos varios unicornios y existe una nueva generación de compañías con ambición internacional.
Nuestra infraestructura también es competitiva y hoy se percibe un ambiente político mucho más proclive al crecimiento y a la inversión que hace algunos años. Obviamente, en seguridad y educación básica todavía existe una distancia importante respecto de Suiza, país que, por cierto, también enfrenta sus propios desafíos. Y el porcentaje de nuestro PIB destinado a I+D sigue siendo bajo, aunque muestra señales de crecimiento.
Tenemos, por tanto, mucho que aprender de Suiza, pero también una base sobre la cual construir. Y precisamente de eso queremos seguir hablando.
En noviembre llegará la Swiss Innovation Week, una nueva oportunidad para profundizar en estos temas, conectar ambos ecosistemas y seguir generando oportunidades concretas entre Chile y Suiza.
Quiero dedicar estas últimas líneas a felicitar al equipo de la Cámara que hizo posible nuestra primera misión a Suiza, así como a quienes permanecieron en Chile asegurando el buen funcionamiento de todas nuestras actividades. El trabajo de ambos equipos refleja muy bien el espíritu de colaboración que queremos seguir fortaleciendo.
Felipe Wilenmann
Presidente
Cámara Chileno Suiza de Comercio

