Cindy Kompatzki: “La innovación solo cobra sentido cuando genera valor en la vida de las personas.”

La inteligencia artificial está redefiniendo el futuro de la salud, pero su verdadero impacto no depende únicamente de los avances tecnológicos, sino de la capacidad de ponerlos al servicio de las personas. Esa es la convicción que ha guiado a Cindy, fundadora de AI Medical Solutions, empresa especializada en integrar tecnologías de inteligencia artificial en el ecosistema de salud, promoviendo nuevos modelos de atención para el diagnóstico temprano de enfermedades oculares.

Con una mirada que combina colaboración e innovación, Cindy ha impulsado un proyecto que busca responder a uno de los grandes desafíos del sistema de los sistemas de salud: ampliar el acceso a diagnósticos oportunos y optimizar el trabajo de los especialistas. En esta entrevista comparte el origen de AI Medical Solutions, los desafíos a liderar una empresa de base tecnológica y su visión sobre el futuro de la salud visual. 

Cindy, ¿qué fue lo que la motivó a crear AI Medical Solutions y qué necesidad detectó en el área de la salud visual que la impulsó a dar este paso?

Siempre tuve la inquietud de emprender en proyectos que generaran cambios reales y aportaran valor a las personas. Hace siete años me fui a España para seguir estudiando y explorar nuevas formas de crear valor e impulsar proyectos con propósito. Fue una etapa de búsqueda y aprendizaje, donde tuve la oportunidad de formarme en entornos muy inspiradores, como IESE, una escuela que me ayudó a comprender que los desafíos complejos requieren una mirada integradora, donde la colaboración es tan importante como la innovación.

En ese camino descubrí algo que me ha acompañado hasta hoy: la claridad no viene antes de la acción, sino que aparece mientras avanzas. Fue precisamente en ese proceso cuando conocí un proyecto de inteligencia artificial aplicada a oftalmología y comencé a investigar la problemática de la salud visual a nivel mundial. Al comprender los desafíos de acceso, las listas de espera y la falta de especialistas, entendí que la tecnología podía convertirse en una herramienta para acercar la salud visual a más personas. Sentí que era un proyecto donde podía aportar desde mi experiencia, conectando innovación internacional con necesidades reales de los pacientes. Así nació AI Medical Solutions.

Liderar una empresa tecnológica en el sector salud no es tarea fácil. ¿Cuál ha sido uno de los mayores desafíos que ha enfrentado como fundadora y cómo lo superó?

Uno de los mayores desafíos ha sido comprender que, en salud, desarrollar la tecnología es muchas veces más fácil que lograr su adopción. Recuerdo una entrevista del Dr. Assouline, fundador de Mikajaki, donde comentaba que implementar una innovación le había tomado varias veces más esfuerzo que desarrollar la propia tecnología. Esa reflexión me acompañó profundamente porque la he visto repetirse una y otra vez.

Cuando hablamos de inteligencia artificial, suelen surgir preguntas, como: ¿perderé mi trabajo?, ¿podemos confiar en sus resultados? Existe una resistencia natural frente al cambio, especialmente en un sector tan sensible como la salud. Estos procesos muchas veces toman años e incluso décadas.

Mi aprendizaje ha sido que la innovación no se trata solo de tecnología, sino de personas. La clave está en escuchar, construir confianza y demostrar que estas herramientas no vienen a reemplazar el criterio clínico, sino a potenciarlo. En un contexto donde faltan especialistas y los sistemas de salud enfrentan una creciente demanda, la tecnología puede ayudarnos a hacer más y mejor con los recursos disponibles.

¿Cómo lo he enfrentado? Primero, creyendo profundamente en el propósito del proyecto. Esa convicción ha sido fundamental para desarrollar la resiliencia necesaria para seguir avanzando, incluso cuando los cambios ocurren más lento de lo esperado. También me ha ayudado comprender que la transformación en salud requiere tiempo, evidencia y colaboración. Por eso hemos dedicado estos años a trabajar junto a profesionales, hospitales e instituciones, construyendo confianza paso a paso.

Porque, al final, la verdadera transformación ocurre cuando la innovación y las personas avanzan juntas.

Su trabajo tiene un propósito muy concreto: prevenir la ceguera evitable. ¿Qué significa saber que la tecnología que desarrollan puede cambiar la vida de miles de personas?

 Ser parte de proyectos que impulsan transformaciones en nuestro sistema de salud y que tienen el potencial de impactar de manera significativa la vida de las personas me inspira profundamente. Saber que nuestro trabajo puede contribuir a que alguien conserve su visión, acceda antes a un diagnóstico o reciba atención de manera oportuna es lo que le da sentido y propósito a este camino que inicié hace algunos años.

La inteligencia artificial está transformando múltiples industrias. ¿Cómo está revolucionando específicamente el diagnóstico y tratamiento de enfermedades oculares?

La inteligencia artificial está revolucionando la oftalmología porque nos permite detectar antes, priorizar mejor y llegar a más personas. Muchas enfermedades visuales avanzan silenciosamente durante años, por lo que contar con herramientas capaces de identificar riesgos de forma temprana puede marcar una diferencia enorme en la calidad de vida de los pacientes.

Al mismo tiempo, ayuda a optimizar el trabajo de los especialistas, permitiéndoles concentrarse en los casos que realmente requieren su experiencia. En un contexto donde los sistemas de salud enfrentan una creciente demanda y escasez de recursos, esto puede tener un impacto muy significativo.

Estamos frente a una oportunidad de transformar la forma en que prevenimos enfermedades, gestionamos los recursos y acercamos la salud a las personas. 

Como líder, ¿qué valores intenta transmitir cada día a su equipo para mantener una cultura de innovación y compromiso con los pacientes?

 Intento transmitir tres valores que considero fundamentales: colaboración, resiliencia y aprendizaje continuo.

Creo que el futuro de la salud pasa por conectar mejor a todos los actores del ecosistema. Durante décadas hemos trabajado en estructuras fragmentadas; sin embargo, los pacientes viven una experiencia única e integrada. Cuando logramos conectar tecnología, profesionales de la salud, instituciones y pacientes en torno a un objetivo común, somos capaces de generar más valor y construir soluciones verdaderamente centradas en las personas.

La resiliencia, porque las transformaciones profundas no ocurren de un día para otro. Requieren paciencia, construcción de confianza y la capacidad de seguir avanzando incluso cuando los resultados tardan más de lo esperado.

Y el aprendizaje continuo, porque creo profundamente en la importancia de mantenernos conectados con ecosistemas que nos desafíen, nos inspiren y nos permitan crecer. Estar abiertos al mundo, a nuevas perspectivas y al intercambio de experiencias nos ayuda a ampliar nuestra mirada y generar más valor. Al final, las mejores soluciones surgen cuando aprendemos unos de otros y construimos juntos.

 ¿Qué habilidades o características considera fundamental para liderar una empresa que se mueve entre la tecnología, la ciencia y el cuidado de las personas?

Liderar proyectos que combinan tecnología, ciencia y salud requiere, ante todo, una mirada integradora. Durante muchos años hemos trabajado en sistemas fragmentados, donde cada actor opera desde su propia realidad. Sin embargo, como mencioné antes, los pacientes viven una experiencia única, no fragmentada.

Por eso considero fundamental la capacidad de conectar personas y disciplinas distintas, la curiosidad para aprender continuamente y la empatía para no perder nunca de vista a quienes están en el centro del sistema.

Porque la tecnología y la ciencia solo adquiere verdadero valor cuando son capaces de mejorar la vida de las personas y contribuir a construir sistemas de salud más sostenibles.

La detección temprana es clave para prevenir la pérdida de visión. ¿Qué avances han logrado en esta materia y cuáles son los próximos desafíos?

 La detección temprana es probablemente una de las mayores oportunidades que tenemos hoy para transformar la salud visual. Muchas enfermedades oculares avanzan silenciosamente durante años y, cuando aparecen los síntomas, el daño puede ser irreversible.

En los últimos años hemos visto avances muy significativos gracias a la integración de inteligencia artificial, automatización y nuevas herramientas diagnósticas. Estas tecnologías nos permiten identificar factores de riesgo y posibles patologías en etapas mucho más tempranas, facilitando una atención más oportuna y una mejor utilización de los recursos disponibles.

Y esto nos permite replantear el flujo de atención sanitaria. Cuando un paciente llega al especialista con una preevaluación integral y con información clínica relevante ya disponible, podemos crear nuevos modelos asistenciales, optimizar la priorización de pacientes y mejorar la toma de decisiones clínicas.

Por lo tanto, el próximo desafío ya no es tecnológico, sino estructural: evolucionar hacia modelos preventivos, donde el diagnóstico temprano, una mejor gestión de los recursos y el acceso oportuno a la información permitan tomar decisiones más acertadas para cada paciente.

Hoy vemos cada vez más mujeres liderando proyectos tecnológicos de alto impacto. ¿Qué mensaje le daría a quienes sueñan con emprender en áreas como la inteligencia artificial o la salud?

Les diría que no esperen tener todas las respuestas antes de comenzar. Muchas veces creemos que primero debemos tener claridad absoluta sobre el camino, cuando en realidad la claridad aparece mientras avanzamos.

Emprender en salud y tecnología es un desafío enorme, pero también una oportunidad extraordinaria para contribuir a resolver problemas reales y generar un impacto positivo en la vida de las personas.

También les diría que no intenten recorrer ese camino solos. Los proyectos en salud requieren tiempo, paciencia y mucha perseverancia. Son procesos que muchas veces toman años, por lo que necesitamos apoyarnos en otros, aprender de distintas experiencias y construir redes de colaboración. He aprendido que compartir conocimiento y construir redes de colaboración nos permite llegar mucho más lejos de lo que podríamos hacerlo individualmente.

¿Cómo imagina el futuro de la salud visual en los próximos diez años y qué rol espera que juegue AI Medical Solutions en esa transformación?

Imagino la salud visual avanzando hacia un modelo cada vez más preventivo,  personalizado e inclusivo. La tecnología ya está aquí y evoluciona a gran velocidad. Cada año vemos nuevas capacidades en inteligencia artificial, automatización y análisis de datos, con soluciones cada vez mejor adaptadas a las necesidades de pacientes, profesionales e instituciones.

Por ello, creo que la mayor transformación de los próximos diez años no será tecnológica. Estará orientada a reorganizar los modelos de salud para hacerlos más sostenibles e integrados, donde los distintos actores del ecosistema trabajen de manera coordinada y las personas puedan acceder a diagnósticos oportunos y con flujos asistenciales más eficientes.

Espero que AI Medical Solutions contribuya a acelerar esta transformación actuando como un puente entre la innovación y las necesidades reales de los sistemas de salud. Hemos aprendido que cada país, cada institución y cada comunidad tienen dinámicas propias, por lo que la verdadera innovación no consiste simplemente en replicar modelos, sino en comprender cada ecosistema y construir las colaboraciones adecuadas para generar valor sostenible. 

Tenemos todas las posibilidades de aprender unos de otros, compartir experiencias, construir redes de colaboración y acelerar juntos la transformación hacia una salud visual más accesible, preventiva y centrada en las personas en toda Latinoamérica.

Para Cindy Kompatzki, el futuro de la salud no estará marcado únicamente por el desarrollo de nuevas tecnologías, sino por la capacidad de construir modelos más colaborativos, preventivos y centrados en las personas. Desde AI Medical Solutions, su apuesta es contribuir a esa transformación conectando innovación, conocimiento y trabajo conjunto para generar un impacto real en la calidad de vida de los pacientes.

Su trayectoria demuestra que emprender con propósito implica avanzar incluso cuando el camino aún no está completamente definido. Porque, como ella misma señala, la claridad aparece mientras se avanza, y es precisamente esa convicción la que hoy impulsa una nueva forma de entender la innovación en salud: una donde la tecnología fortalece el trabajo humano y amplía las oportunidades para construir sistemas de salud más accesibles, sostenibles e inclusivos.

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