Pamela Goicovich, Presidenta del Directorio de la Cámara Internacional del Litio y Energías CIL Lithium
La alianza entre CIL Lithium y la Cámara Chileno Suiza de Comercio da continuidad a una relación que comenzó a consolidarse el año pasado a partir de la III Cumbre del Litio y Energías. Hoy, en el marco de la primera delegación empresarial a Suiza con foco en minería, este acuerdo cobra especial relevancia al vincular a socios de ambas instituciones en torno a intereses, oportunidades y desafíos comunes.
¿Qué hitos marcaron su camino hacia el liderazgo de CIL Lithium?
Mi trayectoria ha estado marcada por la articulación entre distintos sectores que históricamente no siempre dialogan entre sí. Hubo un punto de inflexión cuando comprendí que el litio no era solo un recurso estratégico, sino una plataforma de convergencia entre países, comunidades y tecnología. Desde esa mirada nace mi liderazgo en CIL Lithium: con la convicción de construir puentes, más que solo representar una industria.
Desde 2023 hemos impulsado iniciativas concretas como la Cumbre del Litio y Energías, la Misión Internacional Entre Mundos y, actualmente, el desarrollo del Consorcio Trinacional Litio Andino (CTLA), junto a Chile, Argentina y Bolivia, con el objetivo de avanzar hacia una certificación internacional de litio ético y sostenible.
¿Cómo describiría hoy el rol de CIL Lithium?
Hoy CIL Lithium actúa como una plataforma internacional de articulación en torno a minerales críticos y transición energética. Nuestro foco está en conectar inversión, innovación, sostenibilidad y desarrollo territorial.
Uno de nuestros principales hitos es precisamente la construcción del CTLA y el impulso del Sello LIFE – Litio Verde Americano, una iniciativa que busca elevar los estándares de trazabilidad, sostenibilidad y legitimidad social de la industria.
En un escenario de alta demanda global, ¿cómo se equilibra sostenibilidad, innovación y colaboración?
Ese equilibrio no es estático, sino dinámico. La sostenibilidad debe estar incorporada desde el diseño de cada proyecto, no como un elemento posterior. La innovación permite mejorar eficiencia, trazabilidad y reducción de impactos, mientras que la colaboración es clave para sostener esos avances en el tiempo.
La industria del litio no puede proyectarse hacia el futuro sin integrar a los territorios, las comunidades y los ecosistemas como parte central de la ecuación.
Recientemente firmaron una alianza con la Cámara Chileno Suiza de Comercio. ¿Qué relevancia tiene este acuerdo?
Esta alianza nace de una convergencia natural entre dos ecosistemas complementarios: Chile, como territorio estratégico en recursos críticos, y Suiza, como referente en innovación, gobernanza y sostenibilidad.
Más que un acuerdo comercial, es un puente entre América Latina y Europa para impulsar transferencia de conocimiento, inversiones responsables y proyectos conjuntos con estándares internacionales. Además, da continuidad a un vínculo que se ha venido fortaleciendo desde la colaboración iniciada el año pasado, y que hoy adquiere una nueva dimensión con la primera delegación empresarial de la Cámara Chileno-Suiza a Suiza con foco en minería.
¿Qué oportunidades abre esta colaboración para las empresas socias?
Se abren oportunidades concretas de conexión tecnológica, acceso a inversionistas y fondos europeos, desarrollo de proyectos piloto y escalamiento industrial.
Además, durante este año hemos definido una hoja de ruta conjunta con hitos relevantes, entre ellos misiones internacionales hacia Europa y la realización de la Cuarta Cumbre del Litio y Energías en Santiago. Esta colaboración resulta especialmente valiosa porque responde a intereses reales y compartidos entre los socios de ambas cámaras, generando un espacio natural para el diálogo, las alianzas y el desarrollo de nuevas iniciativas.
¿Cómo visualiza el posicionamiento de Chile en la industria global del litio?
Chile tiene la oportunidad de evolucionar desde un rol principalmente extractivo hacia un rol estratégico dentro de la cadena de valor global. Eso implica avanzar en innovación, gobernanza y generación de valor agregado, manteniendo siempre el equilibrio entre competitividad, sostenibilidad y legitimidad social.




